Finding the perfect place
Real estate agent
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Casa de pueblo en el centro histórico de Jávea con jardín interior resguardado, piscina de agua salada y garaje para cuatro o cinco coches.
Tras sus fachadas, la arquitectura tradicional de Jávea convive con una restauración hecha con respeto por la historia de la casa. Piedra en bruto, antiguas vigas de madera, suelos nobles y mármoles marcan el carácter. Hay varios salones y zonas de estar, comedores con chimenea, dos cocinas independientes, un despacho y un lavadero. El suelo radiante, el doble acristalamiento y la puerta de seguridad aportan el confort actual. Para comunicar las plantas existe una preinstalación de ascensor o montacargas.
El gran patio interior es un jardín resguardado en pleno casco antiguo, con piscina de agua salada, naranjos, un pozo tradicional y distintas zonas de descanso, protegidas de las miradas. Junto a la piscina hay un vestuario, una zona de servicio, cuartos técnicos y una ducha exterior. Un porche cubierto de unos 60 m² da cabida a una larga mesa para las cenas de verano. La casa cuenta además con terrazas privadas. Un garaje cerrado admite cuatro o cinco coches, algo poco habitual en el centro histórico.
La vivienda principal suma 729 m² construidos en tres plantas. Ofrece cinco dormitorios, entre ellos una suite principal con vestidor y baño propio, cuatro baños completos y un aseo de cortesía. En la última planta se encuentra un apartamento de invitados con acceso propio desde la calle. También se llega a él por la escalera interior de la casa, y una puerta separa ambas zonas cuando conviene. La finca tiene acceso por dos calles distintas, de modo que familia, invitados o un despacho pueden tener su propio espacio sin interferir en el resto.
Una gran casa con carácter en el casco antiguo, con jardín resguardado y piscina, garaje amplio y apartamento de invitados independiente. Su tamaño y sus dos accesos dejan mucho margen para proyectos propios.
La casa está en una calle tranquila del casco antiguo, a pocos pasos del mercado municipal, de restaurantes y de comercios. El mercado se levanta junto a la iglesia de San Bartolomé, un templo gótico de los siglos XIV al XVI. Las calles estrechas conservan el trazado medieval, con fachadas blancas y edificios acabados en piedra tosca. En un palacio del siglo XVII se encuentra el museo arqueológico y etnográfico Soler Blasco.