Finding the perfect place
Real estate agent
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Villa reformada en Altea sobre una doble parcela llana de 1.712 m², con vistas al mar, piscina y un apartamento de invitados con entrada propia.
La reforma conservó la solidez de la construcción tradicional y dio al interior un estilo mediterráneo moderno. La luz y las vistas panorámicas al mar son las protagonistas. El salón y el comedor se abren de forma natural al exterior, de modo que el mar se ve desde casi cualquier ángulo. Doble acristalamiento y armarios empotrados forman parte del equipamiento, y la calefacción central mantiene la casa templada en invierno.
La parcela es llana, algo poco habitual en la zona, y el diseño del jardín lo aprovecha al máximo. El jardín, amplio y muy cuidado, tiene un pequeño estanque. Alrededor de la piscina hay sitio para tomar el sol y recibir a invitados. Hay cocina exterior, barbacoa, ducha exterior, terraza acristalada y balcón. Riego automático, puerta automática, alarma y una cochera completan el exterior.
La casa principal tiene dos plantas con cuatro dormitorios, tres baños completos y un aseo de cortesía. Junto a ella hay un apartamento independiente con entrada propia, pensado para invitados o personal de servicio. Dispone de su propio dormitorio, baño, salón comedor y cocina independiente. En total suman cinco dormitorios. La superficie construida es de 232 m² sobre una parcela de 1.712 m².
Una villa con mucho espacio y privacidad: una doble parcela llana, una casa principal reformada con vistas al mar y un apartamento de invitados independiente. Jardín, piscina y cocina exterior hacen fácil la vida al aire libre.
Con unos 24.600 habitantes, Altea es un municipio costero de tamaño medio. Cuatro de sus playas, Cap Blanch, El Bol, La Roda y L'Espigó, recibieron la Bandera Azul en 2026. El casco antiguo ocupa una colina junto a la iglesia parroquial, con casas blancas en calles empedradas. Quien disfruta nadando o paseando junto al agua tiene varias playas donde elegir.